Nota de premsa

El impacto de las tecnologías de impresión 3D en las empresas del territorio

El Hub b30 organizó un Brunch de innovación, el pasado 17 de junio en la sede de la UPC de Terrassa, sobre el reto que supone para las pymes implantar la impresión 3D en los procesos internos o en la fabricación de productos. Las empresas, centros de investigación y agentes de innovación asistentes discutieron en torno a la viabilidad de potenciar estas tecnologías en los planes de negocio.

Bajo el título “Impresión 3D: Del prototipado a la fabricación industrial”, la sesión contó con la participación de diferentes agentes que ofrecen servicios de soporte a las pymes para la implantación de la fabricación aditiva, como son las empresas HP, Optimus 3D y NGNY Devices, y la UPC y la UAB, a través de colaboraciones universidad-empresa.
Brunch fue moderado por Antoni Gil, Project Manager de la empresa HP, que remarcó que, más allá de la tecnología, utilizar la impresión 3D para la fabricación tiene muchos más condicionados logísticos, normativos o de gestión de la calidad , entre otros. «También hay que tener en cuenta cómo conseguir la repetición de productos, el postprocesamiento y los acabados, que son muy importantes a la hora de presentar un producto al cliente final», decía Gil.
Francesc Mestres Domènech, Senior Technical Sales Engineer de Optimus 3D, recordó que la fabricación aditiva, aunque recientemente ha adquirido mucha popularidad con la democratización de las máquinas de impresión FDM, lleva muchos años existiendo como tecnología o proceso industrial . Para Mestres, el primer paso es estudiar la viabilidad técnica, «no es necesario comprar las máquinas de impresión de entrada, la ingeniería 3D se puede integrar en los procesos industriales».
Por un lado, el representante de la empresa Optimus 3D detalló las ventajas de utilizar la impresión 3D para la fabricación, como son la libertad geométrica, la elevada capacidad de personalización, la posibilidad de realizar series cortas de producción o la sostenibilidad porque las piezas pueden enviarse digitalmente evitando así las emisiones del tráfico de productos.
Por otra parte, enumeró las desventajas, que serían las limitaciones en la elección de materiales, puesto que no se puede fabricar con cualquier material, por ejemplo, no se puede fabricar con aditiva todos los metales. También existen limitaciones en la fabricación en serie y de gran formato, hay que tener en cuenta que en muchos casos se necesitan materiales de soporte para los productos, y los acabados de las piezas suelen ser mejorables.
A su vez, Marcel Macarulla, director del máster de Fabricación Aditiva de la UPC, explicó que desde 2018 los estudiantes resuelven retos de las empresas con fabricación aditiva, integrando esta forma de fabricar en los planes de estudios. Para Macarulla, se han generado nuevos modelos de negocio y todavía existen nichos de mercado y perfiles profesionales que no están cubiertos, como las aplicaciones biomédicas, las soluciones para pymes que realizan producciones cortas a bajo coste o en el campo del packaging.
El último ponente fue el responsable de proyectos de NGNY Devices, Tomeu Ventayol, quien remarcó que la principal barrera con la que se encuentra una pyme cuando quiere implantar estas tecnologías, es que no conoce el coste del cambio. Según Ventayol, el primer paso es intentar imprimir piezas con máquinas FDM y, si funciona, empezar a diseñar específicamente piezas para estos procesos aditivos. “Hay que ir avanzando con la práctica, equilibrando la balanza entre viabilidad, estabilidad de los productos y de los procesos, escalabilidad, facilidad. La fabricación aditiva no es la solución a todo, es un nuevo jugador que ha llegado y ahora hay que ver cómo se distribuye el juego”.
El Brunch se celebró en la Escuela Superior de Ingenierías Industrial, Aeroespacial y Audiovisual de la UPC de Terrassa y, posteriormente, los asistentes se desplazaron al ‘UPC FAB Terrassa,’ recientemente inaugurado en el mismo edificio, para realizar el networking .
Esta actividad estaba organizada por la UAB, el Parque de Investigación UAB, la UPC y el Consejo Comarcal del Vallès Occidental y también formaba parte del ciclo “Vallès Industrial. Innovar en tiempos de crisis” que impulsa el Consejo Comarcal en el marco del Pacto para la Reindustrialización.

 

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