El inicio de verano representa la apertura de un período que se caracteriza por fiestas populares de todo tipo, lo que conlleva que las personas se agrupen, ya sea con amigos, familiares o desconocidos, para construir momentos de diversión. Ciertamente las personas se agrupan, colaboran y cooperan en la «fiesta», pero les cuesta hacerlo para alcanzar, en un entorno complejo y en coyunturas económicas adversas, la excelencia que les permite competir en un mundo globalizado .

Reconociendo que cooperar para competir es algo complejo y que difícilmente se está preparado, hay que asumir que se convierte en la clave para superar las dificultades existentes y desarrollar al máximo todo el potencial disponible en el seno de las organizaciones y el territorio que las reúne, todo vertebrando un modelo productivo más eficiente y capaz de vencer la complejidad del entorno global con épocas sin barreras ni fronteras.

Cooperar para competir comporta vencer las inercias al aislamiento, a la emprendeduría individual, a la renuncia del YO para vertebrar el NOSOTROS. Hechos que exigen innovar para buscar nuevas soluciones a los modelos organizativos usuales, sustituyendo el recelo limitador para la confianza en uno mismo y en los demás. Hay que huir del grupo plural para vertebrar el equipo interdisciplinario capaz de configurar organizaciones y territorios punteros. Zonas de desarrollo económico y social, que posibiliten el progreso y la competencia por valor, fundamentándose en el talento de las personas y su capacidad.

Es en este contexto de vertebrar organizaciones con nuevos criterios, en el que hay que encuadrar la recién constituida Asociación B30, la cual está integrada por 52 organizaciones, que deben permitir desarrollar las capacidades existentes y convertir el área que configuran los 23 municipios que integra en un referente de progreso y conversión de los avances técnicos y científicos en progreso social. El proyecto de la B30, ahora ya realidad, gestado en el Ayuntamiento de Sabadell a lo largo del 2010 -entonces presidido por el alcalde Manuel Bustos-, es, sin duda, una de las palancas clave para generar progreso, porque puede convertirse en un los principales polos industriales y de generación de valor del sur de la Unión Europea, ya que posibilitará el pleno desarrollo de su enorme potencial. Un potencial arraigado en las empresas nacionales, estatales y multinacionales, que acoge los centros de investigación, las universidades, las instituciones de innovación y diseño, los centros de formación y las organizaciones económicas, sindicales y sociales.

El área de la B30 dispone de unas bases sólidas, en cuanto a capacidad exportadora y de generación de riqueza, ya que aporta el 17% del PIB catalán, el 25% del VAB industrial y el 25% de todo el empleo industrial de Cataluña; y desarrolla el 48% de la inversión en I + D de la región metropolitana de Barcelona. Un potencial con raíces que se adentran en el tiempo y que le dan mayor solidez, tal como reveló un estudio efectuado por el Círculo del Conocimiento en 2002, el cual analizó las comunicaciones relativas a personas, mercancías y datos disponibles en este espacio; la capacidad demográfica y la formación de sus ciudadanos; los parques tecnológicos, las universidades y empresas implantadas, y los institutos de investigación que desarrollaban su actividad. Un conjunto de hechos que identificaba, según dicho estudio, el área de la B30 como uno de los polos con más capacidad de futuro del sur de Europa, si se rompían las barreras municipales, se posibilita la estrecha y continuada cooperación del mundo científico y la empresa, y se vertebraba un modelo de gobernanza adecuada. Un conjunto de hechos que ahora, con el inicio de actividades de la asociación B30, han devenido posibles.

En el Vallès la voluntad de cooperar para competir ha ganado la batalla. Pensamiento y acción han hecho visibles sinérgicamente con la constitución y el inicio de actividades de la asociación B30. Ahora es momento de desplegar cada uno nuestras capacidades, y hay que hacerlo sumando y a la vez recordando que, como decían mis padres: «El saber te hace crecer, aplicarlo te da la vida». De saberlo hacer o no, nos jugamos en gran parte el futuro de nuestro país y de la próxima generación.

 

Publicado en Vía Empresa, 1 de julio de 2013