Nota de premsa

«El Reto de los Next Generation para la B-30» | Antoni Cañete

El ámbito de la B-30 se convierte en un territorio propicio para desplegar estrategias público-que aseguren una utilización de los NGEU adaptada a la realidad y las necesidades de nuestros municipios y de las muchas pymes que conviven.

En su visita institucional en Madrid el 16 de junio, la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen, anunció la aprobación del Plan Nacional de Recuperación y Transformación que el Gobierno español había presentado el pasado 30 de abril a la Comisión. Este trámite irá seguido por la aprobación del Plan en el seno del Consejo Europeo en el mes de julio y es esencial para poder desplegar los nuevos fondos Next Generation EU (NGEU).

Los NGEU fueron aprobados formalmente por el Consejo Europeo en el verano de 2020 y por el Parlamento Europeo en diciembre. Con la aceptación de los diferentes planes nacionales, los estados miembros de la UE irán recibiendo próximamente las dotaciones asignadas a cada uno. En el caso de España, la dotación total es de 140.000 millones €, pero el Gobierno de momento sólo cuenta con unos 69.000 millones € en forma de transferencias no reembolsables, evitando así más endeudamiento público.

Los Fondos NGEU podrían empezar a llegar a finales de este verano y sobre todo en la segunda mitad del 2021. Las expectativas son muy grandes por parte de todos los actores de la economía y la sociedad civil. Sólo las grandes empresas del IBEX ya han anunciado a la prensa proyectos que superan con creces la dotación para España. En cambio, hay dos actores que deberían tener un rol esencial en los NGEU y que hasta ahora han mantenido una cierta discreción: las pymes y el mundo local.

Las pymes representan el 98% de las empresas del país y generan el 70% de su empleo. Por fuerza deberían convertirse en los principales beneficiarios de los NGEU dentro del sector privado. Por su parte, las administraciones locales también deberán participar de manera preferente en algunos de los ejes relevantes del Plan español, como es el de modernización de las administraciones.

Los entes locales están a menudo carecen de las estructuras, recursos y talento que en cambio concentran con más facilidad administraciones superiores, como las autonómicas o la central. Por lo tanto, los 4.315 millones € previstos en el Plan para la modernización de las administraciones deberían centrarse en buena parte en los ayuntamientos.

Las pymes tienen inicialmente una dotación no demasiado generosa, de unos 4.000 millones € para su digitalización, pero esperamos que también se beneficien de otros programas de inversión. Es aquí precisamente donde se podrían generar importantes sinergias entre el mundo local y empresarial.

El programa de rehabilitación de edificios es uno de los mejor dotados del Plan español, con unos 6.800 millones €. Aquí los ayuntamientos deberían configurarse en entes gestores clave de los NGEU y poder distribuir sus recursos entre pymes locales dedicadas a la reforma de edificios, favoreciendo así el empleo y el crecimiento del territorio.

Del mismo modo, el Plan de Choque en Movilidad Sostenible prevé destinar hasta 6.500 millones €, con un especial énfasis en reducir el uso del vehículo privado en los municipios de más de 50.000 habitantes. Aquí nuevamente necesitamos una ambiciosa colaboración público con las pymes del territorio, incentivando la renovación de flotas, favoreciendo proveedores locales de movilidad sostenible y procurando que ningún instalador, transportista, taxista u otro pequeño empresario no se quede atrás.

Asimismo, los centros de investigación y las múltiples empresas industriales en el entorno de la B-30 deberían beneficiarse de los recursos del NGEU para mantener la fuerte competitividad de este importante eje económico.

Los ayuntamientos han estado en la «trinchera» de la Pandemia, atendiendo a las necesidades de los ciudadanos, las pymes y los autónomos. Ahora están más que legitimados para participar de forma activa en la gestión de los nuevos fondos para la recuperación, en colaboración con las pymes locales.

El ámbito de la B-30 se convierte en un territorio propicio para desplegar estas estrategias público-privadas, que aseguren una utilización de los NGEU adaptada a la realidad y las necesidades de nuestros municipios y de las muchas pymes que conviven.
Desde las instituciones tendremos que velar para que estos deseos se hagan realidad próximamente, a medida que llegan los tan ansiados dinero de Bruselas.

Antoni Cañete i Martos, Presidente de PIMEC