No nos habíamos recuperado de la primera ola pandémica, en cuanto estamos nuevamente inmersos en un segundo e importante incremento de contagios. A estas alturas, ya no hay dudas de que la pandemia del Covidien-19 marcará un antes y un después en cuanto al modelo económico y en la manera de interrelacionarnos. La crisis sanitaria, se ha convertido en una crisis económica, por lo tanto del estado del bienestar, que obligará a cambiar la manera de administrar los recursos públicos, consecuente las prioridades de todo gobierno y, al mismo tiempo, incrementar la coordinación de las varias administraciones.

Disponemos de unas Administraciones que han sido diseñadas para gestionar problemas locales y que ha colapsado al afrontar problemáticas globales. Es decir, que sobrepasan la pequeña parcela del planeta que gestionan y donde el rápido se come al lento y el mayor tiene posición dominante en cuanto acceso a los recursos. La pandemia ha demostrado que vivimos en un mundo que requiere una gobernanza amplía con una mejor integración y coordinación. Un mundo global sin embargo, que no puede prescindir de disponer de servicios y productos locales con empresas capaces de interaccionar a nivel global, dado que cuando el mundo se paraliza, la Covidien-19 le paralizó, sólo aquellos ecosistemas con capacidad de producción y logística propia minimizan las tensiones primigenias.

En estos contexto de producción local de alcance global, hay que insistir en la importancia de la industria dado que ningún ecosistema puede asumir con garantías de éxito los colapsos generalidades, a escala planetaria, sino se dispone de una potente industria agroalimentaria, textil y del metal para cubrir las necesidades básicas. La falta de epi s o de respiraderos que se sufrió el pasado mes de marzo y abril son un ejemplo. La pregunta es cómo asumir estos enormes desafíos que ha dejado al descubierto la covid19. La respuesta no es otra que incrementando el gasto al tiempo acertar en la inversión para construir futuro.

Unos de los objetivos primordiales es articular un plan de transformación industrial y económico de alcance toda Cataluña, concretado por áreas geográficas con base industrial, para impulsar una dinámica de colaboración con proyectos específicos de cooperación inter-empresarial, así como entre las Administraciones, empresas y organizaciones económicas y sociales, con el fin de ayudar a reactivar la industria, de manera ágil y eficiente, impulsando la industria manufacturera, intensiva trabajo y, al mismo tiempo, la basada en la tecnología, la innovación y el conocimiento que aporta solidez el desarrollo y robustas en los ciclos económicos. Un impulso a la industria que a la vez asegure un desarrollo respetuoso con el medio ambiente, sostenible y posibilite la conciliación del desarrollo profesional simbiótico con el personal. Un hecho que exige disminuir la movilidad innecesaria. Moviendo productos y servicios en lugar de personas, todo reequilibrando el territorio.

Disminuir la movilidad de las personas, acercando servicios y productos a los puntos donde son requeridos, es sin duda la piedra angular para reducir la huella ecológica, reequilibrar el territorio y dar la vuelta al cambio climático. Hacerlo conlleva asumir la necesidad de un desarrollo adecuado de infraestructuras tecnológicas para asegurar la conectividad de altas prestaciones partes, priorizando las áreas en las que existe una alta movilidad por razón laboral y las de baja ocupación, pero con recursos humanos cualificados . Un conjunto de actuaciones estrechamente ligadas al cumplimiento de los ODS.

Un despliegue tecnológico que exige reconocer el derecho universal a la conectividad de todos los ciudadanos, un derecho a asegurar independientemente de la situación social, laboral o económica y que permita acceder a dispositivos y conexiones adecuadas, estableciendo marcos legales de regulación para el uso, propiedad y la privacidad de los datos y que, rebasando el uso con gran parte destinado al ocio, las relaciones interpersonales o el e-comercio, permita implementar la telemedicina de manera sistémica, digitalizar, la Administración Pública y la Justicia, la enseñanza a distancia y personalizado. Un conjunto de actuaciones que requieren el despliegues de planes para ayudar a la transformación tecnológica de las empresas para hacerlas más competitivas y hacer frente a los retos de la competencia global. En este plan de nuevo hay que prestar especial atención a la industria dado que si bien sólo son el 5,8% del total de empresas en Cataluña generan el 19,31% del VAB. Considerando que en el área metropolitana sólo un 20% se las empresas han hecho la transformación digital, es imprescindible Incrementar el número, en especial industriales, para asegurar su mejora competitiva que repercutiría en un impacto muy positivo en la economía y la posibilidad de implantar el teletrabajo.

Nadie pone en duda que el teletrabajo, en aquellos casos que es posible, rompe las barreras espacio tiempo, permiten a los profesionales acceder a puestos de trabajo que, por motivos de distancia o entorno no le son accesibles. Asimismo, las empresas tienen a su disposición un mayor número de profesionales a considerar en sus procesos de selección, pudiendo extender sus ofertas a personas de otras regiones al no ser requerida su presencia física continuada. Aporta también una mayor flexibilidad en la planificación del trabajo, bien te asociada una mayor complejidad en la organización de los procesos y en los mecanismos de coordinación.

Sin duda, el teletrabajo aporta ventajas a la empresa y al trabajador, pero ambos deben asumir, por un lado, que el teletrabajo exige procedimientos y métodos diferentes a los presenciales y, por otro, debe aumentar la productividad atendiendo alta inversión requerida en equipamientos y telecomunicaciones móviles asumiendo que la empresa debe proporcionar, a sus empleados, los equipos y softwares adecuados y, en ciertas modalidades, conexión de altas prestaciones.

En cuanto a los procedimientos hay que entender que teletrabajo no se hacer lo mismo e igual desde casa o en un espacio remoto. Son precisos ajustes organizativos y de gestión para asegurar la realización de las tareas en los plazos fijados y la calidad establecida. También inversiones en sistemas robustos para proteger la seguridad de los datos e informaciones asegurando el estricto cumplimiento de la confidencialidad de las informaciones, así como la custodia de los datos de terceros.

El coronavirus ha generado graves estragos sociales y económicos, pero tengo el convencimiento de que tenemos capacidad para superarlo si trabajamos plegado y aprovechamos las palancas y el talento, que son muchas, de nuestro país. Hacerlo obliga trabajar, por un igual, asegurando el presente y al mismo tiempo no hipotecando de forma inalcanzable el futuro. Es hora de extraer capacidad productiva a la tecnología, de recuperar la industria manufacturera, de articular y potencial la industria y los servicios intensivos en conocimiento, de innovar, de desplegar infraestructuras de movilidad de datos de altas prestaciones, de implementar los teleservicios y el teletrabajo. Hacerlo conllevará salidos fortalecidos los estragos de la pandemia, y articular un mundo, un país, con un modelo de desarrollo sostenible y respetuoso con las personas y los ecosistemas. Un camino que pasa por un plan de transformación industrial y económico y en el que, en mi opinión, la B30, por el ecosistema que ha anidado, tiene enormes potencialidades de convertirse en actor referente y, a la vez, teniendo potencialidades cuyo obligación de hacerlo porque la situación lo exige.

 

Antoni Garrell i Guiu. Director General. Fundación para ESDi (FUNDIT)